Agüita que se escapa, lecho profundo
pies en el río.
Escuchar el agua que corre,
acariciarla con soplos y cuerdas.
Y aquí se unen los afluentes que somos,
formando estas músicas,
frescura inagotable de lo que no se detiene,
que brota de adentro, que duele y calma,
con encuentros y despedidas.
Y aquí vamos, mojando nuestras voces en el río.
0 - no haga sapo, pare y zape aunque no sepa:
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